ESTILO TERAPÉUTICO

El estilo terapéutico en el que me baso es integrador, adaptándome a cada paciente y utilizando técnicas de intervención y un abordaje de cada caso completo y actualizado.

Un proceso terapéutico es un camino que recorre la persona, acompañado de su psicoterapeuta, en el contexto de una alianza de aceptación. Interpreto a la persona como alguien que vive inmerso en un sistema familiar, social y cultural; y que trae consigo su propia historia vital.

A lo largo del camino que recorremos juntos, trataremos las distintas emociones y vivencias, acompañando a la persona en su búsqueda de dar respuesta a las necesidades que tiene de la forma más eficaz y adaptativa.

Es importante que haya valores que articulen la práctica profesional de la psicología para garantizar que las intervenciones son realizadas de la forma más ética posible. Algunas de las cosas que considero fundamentales y que me esfuerzo en tener presentes en cada una de las intervenciones son:

PRIVACIDAD. El espacio de terapia ha de ser un lugar seguro. Es por ello que te garantizo absoluta confidencialidad y protección de datos de toda la información recabada durante las sesiones y demás informes derivados de cada caso. Los temas que trataremos en consulta siempre tendrán fines terapéuticos.
RESPETO. Cualquier criterio moral o religioso es válido, ya que el espacio de la terapia es libre de juicios y de cualquier tipo de discriminación. Además, mi papel como psicóloga es imparcial y siempre irá dirigido a que la persona desarrolle su propia autonomía y tome sus propias decisiones. Es fundamental la aceptación incondicional sea cuál sea la situación que estás viviendo o las dificultades por las que acudes a la consulta.
RESPONSABILIDAD. Creo que es importante corresponder la confianza que depositas en mí con la mayor competencia profesional posible. Es por ello que realizo formación constante para mantenerme actualizada, además de trabajar sobre cada caso para que las intervenciones sean lo más exitosas posible.
PERSPECTIVA DE GÉNERO. Pienso que es fundamental tener especial consideración del desarrollo que hemos vivido por el hecho de haber nacido en este entorno sociocultural, y que es importante tener esta visión para que las intervenciones terapéuticas se ajusten más a las necesidades de la persona.
TRANSCULTURALIDAD. En el caso de personas inmigrantes o refugiadas, para que la intervención sea más adecuada, es importante tener en cuenta factores fundamentales que hay que atravesar cuando emigras, como el proceso de adaptación a la nueva cultura de acogida, el estrés derivado, y el duelo migratorio por el que hay que pasar cuando dejas atrás el país del que es originaria.